Retiro de la comunidad de Varones de Tucumán

Del 28 de septiembre al 1º de octubre se realizó el Retiro de Varones en Yerba Buena, Tucumán, coordinado por Santiago Delfino. ¡Gracias por compartir con toda la comunidad los ecos de este encuentro y permitirnos gozar juntos los “frutos” de este carisma!

 

En Belén, la de Yerba Buena, la de Tucumán, un grupo de varones estuvimos juntos 4 días. Algunos nos conocíamos, otros no. Fuimos todos comunidad cercana unos de los otros, rezando juntos, con los ojos cerrados, las manos abrazadas, y desde el silencio se proclamaba hondo la voz del Señor en nuestros corazones.
Creo y confío, cada vez, todas las veces y cuando no puedo, se que estarás vos para sostenerme y seguir.

Estuvimos juntos, cerca, contamos unos con otros, nos sabemos hermanos.
Ahí en Belen la de Yerba Buena, Jesús volvió a nacer y nosotros lo contemplamos, que bien estamos a tu lado, Vos y nada más falta.
Días de Belén, tesoro encontrado metiendo mano en la tierra de nuestros corazones. Alegría plena.

Santiago Delfino

 

Mi Retiro en el SEA

La reunión de trabajo es la de siempre: las personas de siempre, los problemas de siempre, los intereses de siempre… Siempre las viví desde el mismo lugar. Este lunes es distinto: mi posición ante las circunstancias ha cambiado. Miro a las personas a los ojos, las miro con naturalidad, advierto que nadie sostiene la mirada en el otro. Percibo en ellos algún desconcierto: no es la mirada ni el saludo que esperan recibir. Las actitudes se transforman; la reunión fluye apacible y culmina en sosiego. Es entonces cuando me abraza una certeza: el retiro de silencio durante cuatro días, no ha sido un mero impacto emocional. Mi nuevo “estar” se ha transformado enraizándose en las profundidades del ser: en el corazón de mi corazón, donde me encuentro con Dios. El silencio ha cedido paso a la luz; la misma luz que nuestro Señor mandó brillar sobre las tinieblas en el origen de los tiempos, hoy ilumina el interior de mi interioridad; me atraviesa y resplandece en mi rostro. Es la luz que ha iluminado el rostro de Jesús, la misma que resplandece en el Cristo glorificado de nuestra fe. El encuentro del lunes y el del martes y el miércoles… el encuentro con el “mundo” es ahora desde la mirada de la fe en Dios, Él, que habita el interior de mi yo.
El silencio ha callado el ruido de agitadas emociones que ensombrecían mi espíritu encerrándome en la oscuridad. La oración contemplativa me ha posibilitado exhalar el caos que desencajaba mis huesos para dejarme abrazar por el Amor. El Amor que ama sin condiciones a ese que soy. Amor que perdona lo imperdonable. Perdonado y amado puedo mirarme a los ojos, aceptarme, y mirar a los ojos de mi hermano sin temor. Soy y estoy al mando de mis emociones iluminado por la luz de Cristo, el Glorificado, que habita en mí.
Transformado en hombre del camino, el camino marcado por Jesús, transito mis circunstancias sostenido por la fe en Cristo y por la comunidad de hermanos que, semana a semana, hombro con hombro, reafirman mi silencio interior para continuar viviendo en la Luz.
¡Gracias SEA por tus Retiros de Silencio!
¡Y alégrate María, llena de Gracia: la luz del Señor nos ha renovado a la vida!

Walter Weyerstall, 2 año del CAE

Tucumán, octubre 2017.