¿Cómo queremos vivir este día? | Destellos del SEA

¡Buen día! Cada día al despertar, damos gracias a Dios por el regalo de un nuevo día y renovamos una decisión: yo quiero aprender a vivir con Vos Señor, en Vos. Por eso es importante la manera en que nos despertamos, nos levantamos y nos disponemos a vivir el día que comienza.

¿Cómo queremos vivir este día? Con lo que este día nos ofrece de previsible, que es lo que tenemos en nuestra agenda, y de imprevisible, que es lo que aparece sin estar previsto, lo que se cruza en nuestro día sin ser esperado, sea lo que fuere.

Cada día es un trabajo de campo, que nos ofrece múltiples oportunidades de practicar, de ejercitar, de poner en práctica de forma concreta y sencilla la más grande decisión de nuestra vida: ¡Quiero amar! Cada día, en lo simple, pequeño y cotidiano, se juega esta decisión. Todo lo que este día nos depare, así como vaya aconteciendo, es una ejercitación en la que podemos practicar; sobre todo en esos  acontecimientos inesperados que nos provocan, que nos exigen un cambio de planes; en las personas con las que nos encontramos y nos impacientan y ponen a prueba nuestra decisión.

Cada cosas que nos pasa en el día nos confronta, nos invita, nos abre a la posibilidad de vivir de acuerdo a nuestra decisión… o no.

¿Cómo es mi reacción frente a lo que me provoca?

¿Cómo recibo lo imprevisto, lo inesperado, lo que está fuera de mis planes?

¿Puedo vivir en simultáneo esto que me está pasando, aunque no sea lo que yo quiero que me pase; con esta decisión que sí es la que quiero para mi vida?

¿Puedo discernir y elegir a cada paso cómo quiero vivir, cómo quiero actuar?

Se trata de vivir en libertad. De ser libres de todo, de no quedar atrapados en las cosas que nos van pasando, esclavizados de nuestras reacciones desproporcionadas, o del impacto que producen los demás o los acontecimientos en nosotros. Para que nada, ni nadie tuerza  nuestra decisión, que está alineada con nuestra misión, con nuestro deseo de vivir identificados con Cristo.

Por eso, al comenzar cada día, hacemos nuestros los consejos de Pablo, revisiténdonos con la gracia de Dios: (Cf Ef 6, 10-20)

Fortalézcanse en el Señor, con la fuerza de su poder.

Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias de todo lo que es malo y mantenerse firmes después  de haber superado todos los obstáculos.

Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.

Calcen sus pies con la Buena Noticia de la paz.

Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del maligno.

Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.  Eleven constantemente toda clase de oraciones y suplicas, animadas por el Espíritu.  

Dedíquense con perseverancia incasable a interceder por todos los hermanos y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del evangelio.

¡Que cada día sea para todos una Buena Noticia!

 

Extraído de meditación de Inés Ordoñez de Lanús, 27 de octubre 2016