Memoria agradecida de los 45 años del Centro | Carta de Inés

Por Inés Ordoñez de Lanús

Querida comunidad,  

Hoy es el día de Pentecostés, en misa le agradecí tanto al Señor por estos 45 años colmados de tantas gracias y bendiciones. Una verdadera efusión del Espíritu!!!

Y quiero hacer junto a ustedes una memoria agradecida.

Recibi el sacramento de la Confirmación el 26 de octubre de 1957, días antes de la Primera Comunion que fue el 10 de noviembre.

Tenía 6 años. Desde ese día, todas las noches, me ponía bajo una imagen que tenía colgada en la cabecera de la cama, y le pedía al Espíritu Santo que viniera sobre mí. Y me quedaba así un rato, parada, pidiéndole y  creyendo sin dudar que me llovían las bendiciones. Y me apoyaba en esa imagen que también tenía una hostia. Las típicas estampas grandes de comunión.

Siempre supe que el Espíritu Santo me habitaba, y sabía/sentía su Presencia y me confiaba a ella. Te doy gracias señor por regalarme esta conciencia de tu Presencia desde tan niña!!!

Y me vuelvo a ofrecer con una memoria agradecida de toda mi vida hasta hoy…

Y fijando nuestra mirada en el Centro nos remontamos a 1972. Tantas bendiciones!! La Escuela de Catequesis, los encuentros, los grupos pequeños, los retiros…todo era novedad. Entender la Catequesis como un proceso de aprendizaje/encarnación/transformación, un itinerario; comprenderla como “educación de la fe” y en comunidad, creando la comunidad, experimentando “ser parte” participar de una pequeña comunidad. Orando juntos, y aspirando y disponiéndonos a la contemplación!!!

La metodología de la pregunta, el entrar dentro de uno mismo, cuando en ese momento la educación era saber, fijar, repetir, hacer. Sin dudar, sin preguntar….

Se sospechaba de la psicología, y la teología se había separado de la espiritualidad, de la mística, y por lo tanto, ni qué hablar de entrar en diálogo con la psicología o la psiquiatría.

Y comenzamos integrando, abriendo caminos, atravesando puertas, también despertando preguntas o sospechas.

¡Cómo nos sostuviste Señor! ¡Cómo nos guiaste! Nos fuiste marcando los primeros pasos, cada paso… Y fuiste poniendo las personas, elegidas por vos, para caminar juntos en cada etapa!! Gracias Señor!!!

La comunidad de catequistas, las catequistas que se fueron quedando, la primera comunidad de hermanas, a quienes tanto agradezco su permanencia y su estar, sin saber qué es lo que nos mantenía tan unidas…Hoy invoco al Espíritu Santo para cada una de estas primeras hijas del SEA!!!

Cada una de ellas fue tocada y atravesada por la vida, no dudo que comenzarán a vivir una nueva etapa de renacimiento y de comunión.

Los primeros grupos de oración y esas primeras mujeres, valientes, decididas que también se animaron a TODO lo que les iba proponiendo. Y sin saberlo íbamos formando esa primera comunidad que queríamos TODO y le decíamos al Señor “que SEA en mí, en nosotros y a través de nosotros”.

La primera novena de años de 1972 a 1981 fue protagonista la Escuela de Catequesis.

Y del 1981 a 1988, se sumaron a la ESCA los grupos de oración contemplativa. Fueron siete años que convivieron las dos comunidades; la de catequistas y las de los grupos de oración. En 1988 inauguramos la Casa de Oro que paulatinamente iría reuniendo y uniendo estas dos comunidades.

El  14 de septiembre el regalo del SEA marcó claramente el inicio de una nueva etapa.

La novena de años comprendida entre 1988 y 1997 fue muy  impresionante!!! Y tan fecunda!! Los RETIROS CONTEMPLATIVOS; el GEDEC; el CAE, la compra de Luján y la decisión de comenzar a escribir la experiencia acumulada y tan novedosa de la Escuela de Catequesis.

El  Señor nos iba formando, conformando y transformando… y la comunidad se iba haciendo cada vez más visible y consolidada; el quinquenio comprendido entre 1997 y 2002 así lo manifiesta.

Comenzamos el nuevo milenio con el traspaso del carisma a la comunidad y con el anuncio de la donación. Los años siguientes se construyen e inauguran todas las etapas de Casa de María.

En estos últimos quince años hemos sido testigos de un crecimiento muy grande. Eclesialmente comenzamos con los pasos necesarios para constituirnos como Asociación Pontificia; crecimos  en miembros, en sedes…pero lo más importante es que hemos ido creciendo en la conciencia de nuestra identidad y de nuestra misión.

Este año cumplimos 45 años. Es mucho tiempo!!!!

Siento que estamos en el umbral de una nueva etapa que estará signada por una conciencia más profunda de nuestra identificación con Cristo siguiendo el discipulado de María; una conciencia más clara de la misión de Jesucristo, de la misión del Espíritu Santo, de la Virgen…y de nosotros mismos abrazando este nuevo carisma que Dios nos confía.

En esta noche que celebramos Pentecostés y mañana a la Virgen como Madre de la Iglesia, te vuelvo a confiar Señor lo mismo que nos encomendás. Te ofrezco Señor lo que nos entregas y nos entregamos nosotros para que nos des todo lo que necesitamos para realizar TODO lo que nos encomendás de acuerdo a Tu Voluntad.

Y te doy gracias Señor por esta comunidad; gracias por cada persona, por su entrega, por tu elección. Y me vuelvo a ofrecer yo misma pidiéndote Señor el don de la sabiduría y un corazón humilde y escuchante para ser fiel a lo que me encomendas.

Te amo Señor!  GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Amén.