Matrimonios recorriendo el camino juntos

Finalizó el taller “Camino al Corazón” para matrimonios, que se realizó durante abril y mayo, en la Parroquia Sagrada Familia de Nordelta. 

Con inmensa gratitud, algunas personas que participaron de los encuentros nos comparten su experiencia:

El amor matrimonial en comunidad

Camino al Corazón nos tomó por sorpresa; me es difícil explicar el amor con el que nos recibió todo un equipo de coordinadores dispuestos no solo a dedicarnos su tiempo, sino toda su paciencia y entrega en cada encuentro. Realmente nos emocionaron desde el principio. Desde los detalles más simples hasta los testimonios más impresionantes; no por sus historias sino por cómo lograron transformar sus vivencias en poderosas historias de vida. Me conmovió mucho tanta valentía y generosidad para abrirse así delante de tantas personas. No se si ellos tendrán noción de lo que nosotros hemos recibido del otro lado. Cómo no sentirme movilizada al repasar cada una de mis heridas con sus palabras..

No me equivoqué cuando desde el principio supe que nos iba a hacer bien. Aunque fue mucho mas que eso.. Algo que buscaba hace tanto y finalmente llegaba; vivir la fuerza del amor de Dios como matrimonio.

“Camino al Corazón” nos invita a conocernos, a poner la mirada en nosotros, nos da el espacio para poder recorrer juntos nuestra historia, poder tocar esas vivencias mas profundas, dialogar con el corazón, reafirmar nuestro amor a Dios. Así lo sentimos cada semana.
El “camino” por sobre todo nos propone algo distinto a lo que nosotros estábamos acostumbrados, y es vivir todo este amor de Dios acompañados de una gran comunidad. Porque pudimos reafirmar que el amor de Dios llega a través de cada uno y cuantos mas somos mejor..

Como matrimonio, estamos muy agradecidos de haber conocido esta gran y linda comunidad. Gracias a cada uno de los coordinadores… Para nosotros el Camino al corazón ha sido el principio de un nuevo camino.

María R.

 

Presentar nuestra vida a Dios

Hace un tiempo un amigo de la vida me envió un correo invitan dome a unas reuniones de matrimonios. Inmediatamente me dije: -Problemas no tenemos, escuchar a otros matrimonios… uff… hablar del nuestro.., menos!
Sin embargo, nos anotamos; la invitación, al fin de cuentas, venía de Dios.

“Camino al corazón” fue entonces un momento de escucha atenta, de compartir pequeños fragmentos de vida de cada uno desde el corazón mismo, donde Dios nos lo traducía a cada uno y nos lo llevaba a nuestras propias vivencias, recuerdos, cuando nos conocimos, el primer paso, noviazgo, casamiento, primera casa, primer hijo… y asi recorrer un camino conocido pero a veces no reconocido.
No debemos tenernos demasiada fe en nosotros mismos, es mejor tener fe en el otro, y juntos los dos mucha fe en Dios. Asi fue “Camino al Corazón”… todos juntos presentando nuestra vida a Dios en forma íntima, para compartirla en pareja.

Coordinadores que pusieron todo su servicio, en cada abrazo, escucha, palabra y oración, lograron transformar dudas en certezas, tristezas en alegrías, miedos en entusiasmo, crisis en oportunidad, bronca en perdón para así aceptar y aceptarnos una vez mas en este camino al que Dios nos invitó a vivirlo con total felicidad.

Terminamos estos ocho encuentros sabiendo que nos tenemos el uno al otro y por qué no, a muchos mas que -como nosotros- quieren seguir este camino de verdad y felicidad duradera sostenida en el amor de Dios.
Agradecidos de que amigos de la vida te tiendan la mano, invitándonos a vivir la fe en comunidad, porque así se hace mas fácil. 

Rodrigo VW.

 

Nuestro matrimonio, de la mano de Jesús

A tan sólo dos semanas de haber perdido a mi papá, recibí la invitación de una gran amiga para ir al Taller de matrimonios de “Camino al Corazón”. 
Estaba viviendo, si se puede decir, el momento más triste de mi vida y muy encerrada en mí misma, sin embargo algo me decía que tenía que ir! demás en estos momentos donde duele el alma nada alivia más que estar cerca de Jesús…creí que me iba a hacer bien…y acepté.

El primer día ante la primer pregunta “Cómo estoy” se me cayó el mundo abajo. Justo en ese momento hablar de cómo estaba…sin palabras. Pero a medida que fuimos avanzando y fui compartiendo más y más con mi marido y con este querido grupo de coordinadores lleno de valores, de humildad, hablando desde el corazón, entendí que yo tenía que estar ahí…el dolor del alma se apaciguaba cuando sabía que los miércoles tenía que ir a este encuentro. Los testimonios, las charlas compartidas, la oración, ese momento de intimidad absoluta con mi marido, y también con amigos, me hicieron ver lo importante que es compartir con otros lo que nos pasa para que el camino se haga más fácil.

Empecé a abrirme más y me sentí muy acompañada, acompañada y cuidada por gente que recién conocía pero que al igual que yo estaban ahí con el corazón abierto dispuestos a escuchar y a tomar el mensaje que Jesús nos quería dar…El respeto que se generaba por el otro en ese momento era más que un valor en sí mismo.
Ahí entendí el nombre “Camino al Corazón”, porque ese fue el camino que recorrimos, volver a recordar las cosas lindas que nos unieron como pareja, tener presente todo lo que vivimos juntos, los momentos buenos y no tan buenos, pero sobre todo sabiendo que lo que me llevaba a estar ahí era el amor por Jesús que siempre estuvo presente en todos esos momentos, que nunca me soltó la mano, todo lo contrario: en momentos difíciles siempre me agarró más fuerte…Cómo le iba a decir que no a esta invitación cuando es una caricia al alma, y mi alma en ese momento estaba golpeada.

Sólo me salen palabras de agradecimiento por todo el amor con que nos recibieron y ojalá algún día pueda tener esa paz que veo en todos ustedes, los que se ocuparon de organizar este CAMINO AL CORAZON…
Gracias a Uds. generamos como matrimonio otro lindo recuerdo de esos que siempre llevaremos en el corazón. Una vez más GRACIAS!

Raquel R. 

 

San Isidro – Junio 2018