Ecos del Retiro del SEA en Córdoba

Compartimos los ecos del Retiro del SEA de oración contemplativa que se realizó el pasado mes de octubre, en la sede de Córdoba. Una experiencia muy profunda de verdadero encuentro con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con Dios. Gracias a todos los que colaboraron para que esto fuera posible. 

Querida comunidad, quiero compartirles mi experiencia personal de este Retiro. Sentí que lo viví intensamente, con mucho trabajo interior.

Miré y viví mi propia historia a la luz del Evangelio, a la luz de la Eucaristía, en la presencia de Dios en el corazón del hermano. Descubrí y experimenté en mi propio cuerpo un registro de historia que me atravesaba desde mi corta infancia hasta el día de hoy. Dios sanaba heridas antiguas, dolores profundos que salían a la luz para luego ser llevados, presentados y compartidos con toda la comunidad orante contemplativa que la recibía junto al corazón del Señor.

Gracias a las coordinadoras, a cada uno de mis hermanos de comunidad, a los que conozco de años, y a las que tuve el gusto de conocer, rostros nuevos, jóvenes, experimentando y descubriendo este carisma orante contemplativo. Fueron días de intensa oración de silencio, en medio de la lluvia que no sólo regaba la tierra sino nuestros corazones, era la imagen de Dios transformando, limpiando, sanando, cada parte de nuestra frágil humanidad, pero a la vez la dignidad de ser hijas/ hijos muy amados por Dios. 

Mary

                                   

Quiero agradecer profundamente al Centro Santa María y en especial a Malena Lacroze, Lala Aguirre e Inés Avalos, que, con un increíble carisma, llenas de alegría, humildad y contención nos guiaron en el retiro del fin de semana en la Consolación.

La misa en medio de la naturaleza y un profundo silencio lleno de la presencia de Dios, nos permitió irnos adentrando con “determinada determinación” en la oración contemplativa y en el camino a nuestro corazón, para encontrarnos con nosotros mismos, con Dios y con los demás y sentir el aleteo del Espiritu Santo sobre nuestras cabezas.

Fuimos una comunidad en oración, muchas gracias.

Gloria

 

¿Cómo viví este retiro de cuatro días? Lo puedo dividir en dos partes: la primera tarde y la mañana del segundo día fue como transitar un desierto, donde solo había en mí quejas e incomodidad, a medida que me fui entregando y entrando en el silencio, descubrí a pesar de mis ruidos y voces internas que Dios iba dándome calma y poniendo en orden ciertas cosas. Hasta que un momento pude percibir calma y recogimiento de donde no quería salir, lo que me hizo tomar la decisión de dejar a Jesús que obre en mí y por mí, a pesar de mis miedos y de mi personalidad, sabiendo que Él siembre va a elegir lo mejor para mí. Me traje varios regalos y mucho trabajo.

Gladis