Ecos del Retiro de la Misericordia en San Antonio de Arredondo, Córdoba

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El 1°, 2 y 3 de abril  tuvimos la dicha de compartir dos días en comunidad con Inés Ordoñez de Lanús y un equipo maravilloso que se anticipó a su  llegada compuesto por Teresa Vedoya, Marcela Villalonga, Cuqui Achaval, Patricia Detry y Pía Firpo.

Tuvimos oportunidad, luego de muchísimos años de beber de la fuente misma de este carisma, orando, adentrándonos en el Misterio de este Jesús vivo que nos habita a cada uno. Muchos fueron convidados y, afortunadamente, muchos los que dijimos que sí. Ciento diez personas participamos y nos dejamos impregnar de Su Misericordia

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¡Gracias Inés y equipo por tanta generosidad, alegría y entrega! ¡Gracias Carlitos, Andrea y Pablo por ayudarnos a menguar imprevistos! ¡Gracias equipo de Córdoba por la entrega acogedora y dispuesta!

Compartimos imágenes y testimonios de lo vivido.  IMG_5487 IMG_5492IMG_5482 IMG_5509

“Ustedes tienen que renacer de lo alto” (Jn 3, 14-15)

Un banquete para el alma

Gracias… gracias… y bendiciones a todo el equipo de organización y coordinación. Un retiro hermoso para continuar orando en este tiempo pascual. Espiritualmente enriquecida por los mensajes y testimonios de Inés, el “tú a tú”. Aquí estoy Jesús, Tu en mi y yo en Ti. Para mi fue un profundo trabajo interior, un banquete para el alma, …con ganas de más. Creo y confío.

Norma

 

Inmensamente amada

Luego de una semana desgastante, donde mil pequeñas gotas saturaban el vaso de mi vida, el viernes, “me llevé de una oreja” a San Antonio, para participar del retiro porque ansiaba desesperadamente, volver a mi eje. Sé que éste se encuentra junto a Jesús, pero estaba tan enojada, tan harta, tan encerrada en mí, que sola no podía lograrlo. El como siempre, me esperaba…

Fui viendo caras conocidas de otros encuentros, que solo por el hecho de estar me hacían sentir abrazada. Logré que la oración se me hiciera hasta cortísima!!! Y fui sacando de mi mochila, a mis hijos, mi trabajo, mi casa, mi madre, mis auto reproches, y los fui depositando amorosamente a cada uno de ellos en los brazos de Jesús y mi alma se fue serenando, alivianando, expandiendo.

Compartir en mi grupo y poder llorar, y expresar mi enojo, hizo que este se disgregara. Ser acompañada, abrazada, comprendida, me ayudó a mirarme nuevamente con amor y no con lástima o rabia u orgullo, o toda esa mezcla de sentimientos que traemos de mandatos o enseñanzas, porque “hay que ser fuertes”! Y me sentí inmensamente Amada.

Poder observar, recibir y aceptar con amor a otra persona, escuchar lo que tienen para brindar, el abrazo que sostiene aun sin conocernos, fue muy movilizador, y generador de una apertura emocional, muy grande. Hoy retomé mi vida normal. Y Dios puso al frente mío, a la persona más  inesperada, para que yo la escuchara,  para que yo sin saberlo la acompañara, con toda la humildad, porque no se nada, solo estaba ahí y entendía su dolor, porque también es un poco mío, y pude darle un abrazo y ……No puedo decir más , solo que la escuché, la miré, la acompañé en todo su dolor y preocupación.

Gracias enormes, a todas por su tiempo, por su vida y por todo lo brindado!!! Y fundamentalmente, Gracias  Jesús por quererme tanto.

Cristina

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Divina Providencia

Lo primero que descubrí con la oración contemplativa, aún en el retiro, fue una manera de abstraerme para encontrarme con Jesús y a su vez conmigo mismo….el “Señor Tu en mí y yo en ti” me caló profundamente. Me llevó a encontrarme conmigo a los 8 o 9 años….. y lo que sentí fue un reclamo de ese niño que no entendía porque había dejado de lado los anhelos de aquella época, los sueños.

Hasta los 9 años viví la fe de la mano de mis abuelas, dos gladiadoras que me forjaron con ejemplos cotidianos. Siempre tenían un plato más para algún comensal no previsto, siempre tenían una palabra firme pero cariñosa en los peores momentos, juntos siempre encontramos el puente para el abismo más profundo….ese fue su ejemplo y creo que eso es la Divina Providencia.
La importancia y la bendición que significa servir, servir al otro, cuando descubrí esa felicidad, esa plenitud. Fue cuando sentí que el servicio también debía entenderlo en  comunidad….digo esto porque el servicio contagia…irradia….mejora al otro y nos mejora a la vez. Por lo tanto me compromete a hacerlo en comunidad.
Pablo

 

Creo y confío

Dos palabras quedaron repicando en mi corazón después del Retiro “creo” y “confío”.

Creo en el Amor Misericordioso del Padre, un amor personal, gratuito, incondicional, inmenso. Y confío en El, a pesar de lo que viva, de lo que vea, de lo que sienta, a pesar de mi misma, muchas veces. Dos palabras que me empujan a zambullirme en el Mar de Misericordia de Dios.

Como siempre, este tiempo de Retiro fue un regalo para mí, un mimo para el alma, y en el día a día siguen decantando impulsos que el Espíritu Santo puso en mi corazón en este tiempo de intimidad con el Señor. Gracias a todos los que lo hicieron posible!

Patricia


Renuevo mi SEA!

Sólo fui al retiro porque iba para servir. Servir como asistente, acompañar a quien lo necesite, ayudar en lo que hiciera falta. No me parecía nada oportuno irme de casa por tres días y dejar sólo a Juan Pablo, mi marido, faltando tan poco para su cirugía de riñón.

Ya llegar al lugar, me conmovió un montón: el encuentro con tantas y tantas personas queridas, muchas hacía tiempo que no veía; la llegada de la comunidad de Buenos Aires, la casa, el río, el lugar… Hacía 25 años de mi único retiro en ese lugar. Ver mi recorrido de oración, mi fidelidad y la del Señor, mi vocación a la contemplación, me asombró y emocionó un montón!

Sin tener que “ocuparme” de nada, me fui adentrando en el Todo. Hice silencio, permanecí y con gran dolor descubrí cuánto me cuesta entregar mi todo, para quedarme en el abismo de la nada. Abismo, miedo, desolación sentía ante esta enfermedad y la inminente operación.IMG_5434

Alegría, gozo y redención me desborda hoy frente a la desaparición del tumor!

Atesorar y vivir cada momento,
despojarme de proyectos y sueños,
sostenerme en la confianza,
anclarme en la esperanza.
Zambullirme en el océano de Su Misericordia,
para cantar hoy con todo el cielo y esta comunidad maravillosa:
Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi ama se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren (Sal 33)
Mientras yo quería servir, el Señor me hizo el servicio de ayudarme a atravesar otro umbral…
Renuevo mi SEA!

Un SEA confirmado en esta comunidad que tanto me sostiene y acompaña!!! De todo corazón,

Inesita

 

La fuerza del ResucitadoIMG_5409

Como dijo San Pedro, “no puedo callar lo que hemos visto y oído”; y yo agregaría, “y lo que he vivido”, en lo más profundo de mi ser. Eso significó el retiro para mí. Contemplando y dejándome amar por Jesús; me regaló la gracia inmensa de gozar como María la presencia en mi corazón de mi hijo Emanuel y mi nietita Maria Emilia: vivos. Sí, vivos! Aunque hace un año y cinco meses partieron de esta tierra dejando un dolor inexplicable.

La fuerza del Resucitado hizo crecer en mi la esperanza y con la ayuda de la comunidad, que no puede faltar nunca sanó mi dolor; me devolvió las ganas de seguir y seguirlo; y sobre todo de llevarlo por donde vaya!! Gracias Inés por su entrega; al equipo que colaboró y a todas las que organizaron

Feliz de pertenecer al Centro Santa Maria; filial Córdoba; les doy mi abrazo de corazón y digo con todas mis fuerzas que SEA.

Lilian

 

Bendito SEA

Feliz por todo lo vivido y recogiendo los frutos sembrados por Jesús, a través de Inés. Mirarme como me mira Dios y estar atenta a lo que veo, escucho y siento.  La gracia del Señor es tan grande que ilumina cada día de mi vida. En este retiro encontré lo que necesitaba y más porque el Señor es grande y me conoce. Bendito SEA el Señor.

Rosana

 

Con mi bebé Francisco José

“Si ya están en el retiro, elijan ESTAR… confiando realmente en que María se va a ocupar de todo lo que dejamos por venir acá”. Esas fueron las palabras de Inés que me ayudaron a entrar de lleno en el retiro, para poder seguir aprendiendo a “estar” con Jesús… así como estoy! Cansada, con mi bebé Francisco y mi mente en mis otras tres hijas, esposo y en todo lo que dejé de hacer!! Porque no sabía si era prudente ir o no por mi situación familiar… a último momento todo se acomodó para que decida ir. Pero, estando allá, mi duda seguía, hasta que elegí “estar”, elegí poner mi atención en El, que estaba ahí en medio de todos, en cada persona, en mí, en el bebé… pude experimentar su presencia en todo lo que me rodeaba, en todo lo que me pasaba. Fue una experiencia maravillosa, tuve distracciones por estar al comienzo pendiente de que el bebé no molestara a nadie, hasta que me dí cuenta (gracias a Dios y a todos los que me ayudaron con sus palabras, miradas, gestos) que el bebé era parte del retiro… y que el Señor nos invitaba a estar con Él … así como estábamos… y cada vez que mi atención se iba en mis pensamientos o distracciones… volvía a Él… y me iba, y volvía, y me iba y volvía… y Francisco, lejos de ser una distracción para mí, se convirtió en Presencia gozosa de Dios!!!

En estos cuatro años que voy cursando el CAE es el primer retiro completo que pude hacer. Me ayudó muchísimo a crecer en la contemplación… en este camino en el cual deseo permanecer. La mirada contemplativa que me regala Jesús, que es SU mirada en mí, me cambió la vida, en realidad nada cambió, pero mi mirada cambió y la vida tiene otro sabor, otro sentido… con Jesús, las crisis, las dificultades, los problemas se viven y se atraviesan de pie… y me permiten crecer… Gracias Señor!! Mi mayor deseo hoy es poder transmitir con mi vida de cada día la alegría que nace de Jesús Resucitado, la alegría que nace de poner toda mi confianza en Él, de tener una mamá en el cielo que me acompaña, protege, abraza y cuida siempre, la alegría que nace de saberme amada y sostenida por Dios… y vivir como Jesús me enseñó, escuchar su palabra y ponerla en práctica cada día… porque Él es mi camino y mi verdadera vida… que así SEA!

Guada Compagnucci

 

En comunidad

Este primer Retiro del año fue para mí una acción de gracias, fue muy orado y entregado al Señor; antes de entrar al mismo, iba a resolver si seguía perteneciendo a la comunidad o irme este Retiro era decisivo, pero Dios muestra el camino y te sorprende con los signos, lo primero que me llamó la atención fue cuando Inés dijo: “Aquí no vienen por mí, por Marcela, y nombró a las demás chicas, sino por el Señor”, fue un gran gesto de humildad que me encantó.

Y después cuando nos tocó compartir quedé con ella, y seguía confirmando esa humildad y sencillez, me encantó.

Eso fue para mí la confirmación de permanecer en la comunidad y Ser parte más activa en el Servicio al Señor desde el Centro con este carisma de la cual tengo una profunda formación, un abrazo en Cristo.

¡Gracias!

Mary