Destellos del SEA | La plenitud del presente

Cuando me pongo a rezar, me vienen un montón de pensamientos y sentimientos: cosas que me acuerdo… cosas que me ponen triste y me duelen… ¿Qué puedo hacer?
“Hacer”, nada. Sólo ESTAR PRESENTES. Cuando nosotros estamos presentes, estamos presentes a lo que está. Cuando yo me acuerdo de algo, es porque me fui a otro lugar. El acordarme me quita del estar presente. Y cuando “ahora no me acuerdo” es porque ahora estoy presente y todo lo que tengo en el corazón también está presente… pero de de otra manera. Por eso es la importancia de nuestras elecciones: dónde yo voy a estar presente.
Porque nosotros podemos estar presentes físicamente, en un solo lugar. Entonces, por eso tenemos que elegir. Cuando me hago presente…¡estoy presente! Es bueno estar toda yo, estar toda entera.
Pero, si queriendo estar presente, quiero estar al mismo tiempo un poco en mi casa… otro poco en mi trabajo, otro poco en los recuerdos de lo que fue… los pensamientos que me llevan a “otros lugares”… ese pensamiento acerca de, muchas veces crea nostalgia, impotencia, o dolor, o gozo… pero es el gozo o el dolor de una memoria… que al final le está quitando plenitud al presente. Le va restando algo al presente. No estoy todo presente, porque un poco estoy pensando en el recuerdo. Y entonces al no estar del todo presente, ¡algo del presente se me pierde! Y algo que me olvidé, más lo que me acuerdo, más la nostalgia, más lo que estoy tratando de solucionar… Entonces para el presente me queda un espacio muy chiquitito: si bien estoy físicamente, estoy “sólo un poquito” presente. No tengo toda mi energía puesta acá. Y esa energía se pierde en que no escucho del todo, en que no miro del todo. No tengo la creatividad para elegir bien. No tengo toda
mi energía puesta en el aquí y ahora. El presente nos llega con una gran plenitud… pero no siempre estamos plenamente presentes.
Entonces vamos teniendo la sensación de “algo me estoy perdiendo”. Y sí. ¡Me estoy perdiendo el presente! Porque la plenitud, viene con el presente. ¡Cuando yo estoy totalmente presente, viene una plenitud!

Es muy raro, pero es así. Por eso muchos momentos de gran intensidad, ya sea en el gozo o en el dolor, nos llegan con plenitud, porque son tan intensos que nos toman por completo y nos hacen presente a eso que nos está pasando. Vienen con la plenitud de estar totalmente conectado con ese momento.


Destellos del SEA son estas breves reflexiones de Inés Ordoñez de Lanús que aquí compartimos con ustedes, y que han sido extraídas de los últimos retiros de oración contemplativa. Reflexiones que nos ayudan a seguir creciendo en este camino del SEA, camino al corazón.