¿Contemplar es no hacer nada? | Destellos del SEA

Entonces,  no tenemos que hacer nada, ya estamos haciendo. Ya estamos en un acto de amor. Lo que hacemos es permanecer en el acto de amor. Esa es nuestra actividad. Dejar que Dios realice su acto de amor, y nosotros… dejar que SEA. Es como una atracción, en un acto de amor. Dejar que así sea. Saber que no tenemos que lograr nada. No tenemos que “hacerlo bien”. El que lo hace bien es el Espíritu Santo en nosotros. Él lo hace bien. Él da testimonio de quiénes somos, de nuestra intención. Entonces, es como una alianza. Una Alianza con Dios. Yo vengo y permanezco, y permanezco como puedo, como me sale, como soy.

Pero a la que tengo que domar, que domesticar, es a mi mente, que dice «lo estás haciendo mal», «deberías hacerlo bien», «seguro que no escuchaste», «seguro que no aprendiste». La que se enemista contra mí muchas veces es mi mente. Tengo que identificar que esos pensamientos son de una mente todavía no redimida. Y está. Pero hay otra parte de mí que está en alianza con el Señor, y quiere estar con Él y permanecer con Él.